The lost generation

Hoy, durante de la comida he rejuvenecido por lo menos 19 años. Y no es que me haya hecho una reconstrucción facial a base de potingues. Todo ha sido por medio de los recuerdos de mi niñez y adolescencia. Sinceramente, ha pasado mucho tiempo, demasiado diría yo, aunque siga siendo un niño encerrado en un cuerpo de hombretón.

El caso es que hilando unos temas con otros mis compañeros de curro y yo hemos terminado hablando de los juegos, inventos y artifactos varios que utilizabamos para entretenernos con nuestros amiguetes y nos hemos dado cuenta que existe una generación perdida entre los niños de antes (nosotros mismos) y los niños de ahora. Existe otro eslavón perdido generacional… y prácticamente ni nos hemos dado cuenta. Sólo os pido que perdáis un poco de tiempo y que recordéis conmigo aquellos maravillosos años. Yo en mi niñez salía corriendo de clase para ir colegio por colegio buscando una cancha de fútbol sala que estuviera libre o al menos en la que no hubiera muchos equipos en lista de espera preparados para entrar a jugar en lo que llamabamos “rey de la pista”. Hoy en día las abarrotadas pistas de antaño están completamente vacías, desiertas, desangeladas. Prácticamente se ha olvidado cúal es su uso. Paseando por los parques podías ver miles de guas (agujeros para las canicas) como si una plaga de topillos hubiera arrasado con la zona, miles de carreteras para competir con nuestros “ciclistas chapines” o con nuestros últimos modelos de cochecitos Majorette. Ahora ves a los niñatos (un poco más creciditos) igualmente tirados por los parques pero por motivos muy diferentes… vosotros ya me entendeís.. ¿no?. Cuando era niño en mi barrio veías cantidades inmundas de campos de fútbol pintados con tiza en el suelo. Y sobre esos improvisados terrenos de juego grupos de niños deseosos de demostrar sus habilidades futbolísticas con simples chapas de refrescos (por cierto, las mejores eran las chapas que regalaban con el detergente Luzil; era una teoría no demostrada pero que la creíamos a píes juntillas). Por las calles, a cualquier hora veías niños y niñas jugando al rescate, a fuga, al escondite y a infinidad de juegos. Nos haciamos nuestros tirachinas, tira-güevos, ballestas con pinzas de la ropa y navajas con palos de polos, todo ello casero. Nos caíamos, nos haciamos brechas, cortes… y nuestros padres nos decían: “me vas a quitar la vida, pero en fin, son cosas de niños. Jugando se tienen que caer”.

Podemos echar la culpa de esto a la play-station. Pero en mi época también montabamos buenas timbas para jugar a la mega-drive. Bajabamos al banco del barrio porque sabiamos que allí estarían todos. Daba igual la hora, siempre habría alguno allí. Por aquel entonces el telefóno móvil nos hubiera servido poco más que para utilizarlo de pisapapeles. ¡¡A quién íbamos a llamar si siempre estábamos todos juntos!!!. Y cuando nos juntabamos suficientes en el banco subiamos todos a casa de Zapata (era bueno tener un muchacho que estuviera siempre a la última y tuviera lo más moderno en todo😀 ) a jugar al Sensible Soccer, al de Hockey o al alucinante Fifa Soccer (el primero, el del 94!!!) en su flamante Mega-drive. Es verdad que no eramos tan críos (estabamos a puertas de nuestra adolescencia), que mientras dos jugaban a la consola el resto babeabamos viendo a las chicas de la revista porno que el más pícaro del grupo había conseguido robar en el kiosoko. Pero después del vicio siempre tocaba liberar adrenalina con nuestra típica carrera de chapines o nuestro partidito de fútbol en el parque de al lado. Por ello no creo que esa sea la auténtica razón.

Así que sales a la calle y sólo te invade la siguiente pregunta: ¿en qué coño dedican su tiempo de ocio los niños de ahora?. La respuesta es simple: los niños de hoy día no tienen de eso!!!. Los pobres chiquillos pasan el día realizando actividades extra-escolares que les formarán intelectual y socialmente… ¡¡mentira!!! ¡¡mentira y muy gorda!!!. Los niños están todo el día en el colegio porque es la única manera de mantener ocupados a sus hijos hasta la hora de salir de sus tediosos trabajos. Por la mañana los niños madrugan para que les den el desayuno en el colegio y así los papás pueden llegar a tiempo a comenzar su jornada laboral. Después de la jornada escolar al niño le toca inglés, informática (que es muy necesaria hoy en día😛 … sí, seguro que para un crío sí…), karate, fútbol, clase de guitarra o danza y la merienda en el colegio. Finalmente, el niño espera dócilmente a que llegue la hora de que su padre, comódamente, le recoja para darle un vaso de leche con los Lunnis y al sobre a planchar la oreja hasta mañana a las 06:30. En fin, terminan mas estresados que los propios padres. ¿Y cuándo los niños dejaron de ser simples niños y pasaron a ser personas multifacéticas preparándose desde críos para el mundo laboral?. Pues supongo que cuando sus padres definitivamente eligieron subirse al mundo así establecido a cambio de pasar mucho menos tiempo con sus hijos.

Pero realmente los padres no hacen más que lo que deben. Es difícil bajarse del mundo y no participar en la timba montada. Ellos no tienen la culpa que para poder vivir económicamente hablando de manera relativamente relajada tengan que trabajar los dos durante 8 horas (como mínimo). Ni tampoco tienen la culpa de que tanto a los empresarios como al gobierno les parezca inviable la jornada intensiva, con la cuál el plan laboral de conciliación familiar dejaría de ser tan utópico. En definitiva, no tienen la culpa de que los valores sociales hayan cambiado tanto en tan poco tiempo y ello haya provocado que nuestros niños pasen de ser niños a ser un estorbo para nuestro trabajo diario. Los niños deben JUGAR con más niños, que ya tendrán tiempo de formase profesionalmente. Si ya estamos perdiendo nuestra propia paternidad, que nuestros hijos no pierdan su niñez. ¡¡Que los niños de hoy día aún siguen creyendo en los Reyes Magos, joder!!!!*.

Bueno, ya me he quedado agusto os dejo para que digeraís el tostón que os he soltado… eso si habeís sido capaces de llegar hasta el final😛 .

* Dedicado a una gran amiga y a la expresión de su pequeño cuando recibió un magnífico camión con coches el día de Reyes y totalmente boquiabierto por la sorpresa y la alegría dijo: “¡¡Ay, mamá!!!… ¡¡que buenos son los Reyes Magos!!”… “Sí. Muy buenos, hijo (si supieras tú, ¡¡pendejo!! – entre dientes -)” respondió ella. Un abrazo muy fuerte a los dos😀 .

~ por albertusko en 24 enero 2008.

Una respuesta to “The lost generation”

  1. […] JGCendalesR, MD Escribio un articulo buenisimo hoyAqui hay un pedazo del articuloYo en mi niñez salía corriendo de clase para ir colegio por colegio buscando una cancha de fútbol sala que estuviera libre o al menos en la que no hubiera muchos equipos en lista de espera preparados para entrar a jugar en lo que … Lea el resto de este fabuloso articulo here Posted in Uncategorized Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post. Post a comment or leave a trackback: Trackback URL. […]

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